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Siempre que escribo una carta suelo empezar con un:
— Hola!!
— ¿Qué tal? ¿Cómo estás?

Y a ti, casi no me atrevo a preguntarte ahora….
Pero ¿Sabes qué?… Se cuál será la respuesta que me darás en poco tiempo: «Estoy libre, estoy recuperado, y tengo más ganas que nunca de vivir»

Todos hemos pasado por situaciones difíciles en nuestras vidas, pero quizá esto que estás pasando no lo imaginábamos nadie. Aunque sí te digo que yo estoy muy seguro que esto terminará muy pronto, y saldrá bien!

Yo no soy nadie comparado con la gente tan valiente y tan importante que está escribiendo estas cartas, como puede ser la gran Edurne Pasaban. Pero sí me gustaría compartir contigo algún aprendizaje que he tenido a lo largo de mis aventuras y viajes y lo bueno que he sacado de ello.

Yo era una persona que lo tenía todo, y en el año 2013, sentí que algo no iba bien. Las prisas, la sociedad tan consumista, tan inhumana y con tan pocos escrúpulos me estaba generando una sensación de «Esto no puede seguir así».
Un día, estaba en mi trabajo y me vi en una situación en la que tenía que decidir entre los intereses de la empresa y mis más profundos valores personales…
Ese mismo día, al regresar a la oficina, les dije que me marchaba. No quería seguir viviendo así y formando parte de esa rueda….
Sentí miedo. Mi vida daría un giro de 180º. Pero a pesar de ese miedo me elegí a mí, algo de lo que no me arrepentiré jamás.

Ese mismo año, al no tener trabajo y prácticamente quedarme sin dinero, decidí hacer el Camino de Santiago.

Preparé todo lo que necesitaba en una semana y cuando me quise dar cuenta, estaba montando en el tren rumbo a Francia.

A mi mente venían preguntas como ¿Qué hago yo aquí?…

Estaba tan perdido…

No tenía ni idea de lo que ese Camino tenía preparado para mí. Pero terminó siendo la mejor experiencia que he tenido en toda mi vida por varias razones. Una de esas razones fue que conseguí vencer el miedo de irme yo solo de viaje. Otra de las razones fue que comprobé que soy capaz de salir adelante en las situaciones más inverosímiles. También aprendí que hay muchísima gente buena y maravillosa dispuesta a ayudar a los demás, como estamos comprobando estos días…

Pero sin duda alguna, mi mayor aprendizaje fue que «se puede vivir con lo que cabe dentro de una mochila.»

Esto para mí fue una bomba que me estallaba en la cabeza.
Desde entonces dejé de dar tanta importancia a las cosas que no la tenían. Mi vida cambió por completo y a día de hoy puedo dar gracias a aquella experiencia de superación.

¿Por qué te cuento todo esto?

Porque esto que estás viviendo también es una aventura y un Camino que habrás comenzado con miedo. Que también es probable que pienses en cuántos km te quedan para salir de esa cama. Pero que en ese Camino, no vas solo o sola. Estamos todos y todas ahí!!! Contigo!!! Aportando nuestro granito de arena y luchando por ganar esta batalla!!!!

Desde aquí te envío el mayor de los abrazos que alguien puede dar, y te deseo de todo corazón que este Camino que estás atravesando te traiga de vuelta pronto.

Todo saldrá bien!!!!!
ÁNIMO!!!!

Un abrazo enorme!!!
Mario.

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