Comparte esta carta

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on email

No sé quién estará detrás de la pantalla leyendo esto que voy a contar pero seas quien seas, lo primero que quiero decirte es: ánimo, todo el del mundo. Tengo una historia y es la siguiente. Desde que era chiquitita sufría el acoso constante de mis compañeros en el colegio, fueron años y años de insultos hasta que con 12 años llegaron a las manos, supongo que se cansaron de insultar y tenían que acompañarlos con algo más. «Gorda», «foca», «pelota» o «elefante» se quedaron muy atrás cuando empezaron a tirarme por las escaleras, ahogarme con la bufanda, pegarme collejas, clavarme portaminas en la cara con su correspondiente cicatriz de por vida, pegarme pos-it en la espalda con la frase: «pégame una colleja y llámame tonta», pintarme los libros con dibujos de vacas, o incluso esperarme a la salida del colegio para hacerme el famoso pasillo. Me quise morir, cada uno de los días de mi vida durante ese año quise acabar con mi vida para evitar tanto sufrimiento a mi y a mi familia. Pero salí, lo conseguí, mi familia no dejó de apoyarme ni un solo día desde que lo supo y no dejó de luchar para que esto parara y los responsables pagasen. En junio de ese año me ingresaron en el hospital durante una larga semana, yo sólo tenía 13 años recién cumplidos y estaba en la UCI rodeada de pacientes demasiado mayores sufriendo graves problemas de corazón, debido a todo lo que estaba pasando desarrollé una enfermedad del corazón que me hacía desmayarme y ni aún en el hospital dejaron de mandarme mensajes deseando mi muerte, pero conseguí salir y empecé una nueva vida. El Defensor del menor me encontró otro colegio donde pudiera continuar mis estudios a partir de septiembre y con ello y el apoyo continuo de mi familia conseguí salir de la peor situación de mi vida que, por supuesto, nunca olvidaré. Con esto quiero decir que nunca sabes lo que te puede pasar en la vida ni por qué te tiene que tocar a ti pero que sea lo que sea siempre se sale, siempre, porque el ser humano está hecho para sobrevivir y tú no vas a ser menos. Así que lucha, lucha con todas tus fuerzas para ponerte bien, volver a casa, dejar atrás toda esta pesadilla y empezar una nueva vida. Y recuerda que siempre se puede. Un beso enorme.

Si quieres, puedes escribir un comentario a continuación o enviar una respuesta confidencial directamente al autor haciendo click en el siguiente botón

Deja un comentario

Leer otras cartas

¿Tienes algo que contar o una carta que quieras compartir?

Envíanos tu carta o deja tu mensaje en la sección de mensajes.

Gracias de corazón

Gracias todas las personas y entidades por su colaboración, esto no sería posible sin vosotros.

© 2020 All Rights Reserved