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Hola,
Mi nombre es Gio, no sé quien eres tú, pero eres tú quien me va a conocer un poco.
Hoy es un día especial para mí, y por eso te escribo hoy. Hoy mi padre hubiese cumplido 79 años, murió hace casi dos años, el 8 de mayo. Y te escribo hoy porque quiero celebrar la vida, la soledad y la compañía. La vida porque ante todo porque me estás leyendo, a pesar de las circunstancias, que son todo menos sencillas, supongo que menos sencillas para ti que para la mayoría de los que estamos encerrados en casa. Y porque aunque mi padre no esté, está muy presente, más que en muchos otros momentos de nuestras vidas.
La soledad porque supongo que será un sentimiento que te acompaña en estos días, en el hospital, encerrado y sin ver a las personas a las que quieres, sean quienes sean. Yo, que soy a veces una persona compleja, me gusta la soledad, no la impuesta, la que necesito para encontrarme conmigo misma, la que necesito para aclarar mi mente y la que añoro en estos días de confinamiento. Estoy en casa con mi marido, mis dos hijos de 8 y 4 años y mi madre. Y necesito esa soledad mía que a veces el mundo no entiende pero que yo adoro. Y soy una afortunada lo sé, porque tenemos salud, y a pesar de haber perdido a personas queridas estos días, me siento más afortunada que nunca.
Creo que afortunados somos los que seguimos, los que tenemos una oportunidad más para cambiar las cosas de nuestras vidas con las que no estamos conformes, para conocernos, para entendernos y sobre todo para conocernos. Conocernos de una forma diferente, es una oportunidad para darnos cuenta de muchas cosas, de ser agradecidos y de devolver a la vida las cosas que nos ha dado sólo por el hecho de estar donde estamos y de ser quienes somos.
Y por último celebrar la compañía, la de las personas que nos cuidan, la de las personas que sin estar con nosotros están, la de las personas que están poniendo en riesgo su salud por el bien de todos, y la de las personas que elegiremos para celebrar el día que todo esto acabe. Y esta es una de las cosas que más claras tengo, con quien quiero celebrar, la vida, la compañía y la soledad.
Así que, después de contarte todo esto, después de un largo día de trabajo, deberes con los niños, compra, comidas, juegos etc… mis hijos han hecho unos bizcochos red velvet, mi hija Manuela es una repostera estupenda, para soplarle las velas al abuelo Carlitos. Mi hijo, Beltrán, ha pedido como deseo darle un beso, lo cierto es que aunque le hablo a menudo de mi padre, él no se acuerda de su abuelo.
Y con esta carta, a ti, casi acaba mi día de hoy. Y para mi es una carta importante, porque no soy muy dada a contar lo que me pasa, ni a decir lo que me gusta ni lo que quiero, pero en este caso me siento afortunada por poder escribirte, por poder compartir y sobre todo por quedarme con la duda de saber quien sabe de mí sin pedirlo, sin esperar nada a cambio.
Al final la única certeza que tengo en este tiempo raro, es que deseo que te mejores,
deseo que sepas salir de esto reforzado y deseo que sepas que hay personas que sin saber quien eres, donde vives, como te llamas y cuales son tus aficiones se preocupan y piensan en ti.
Un abrazo de corazón,

Gio

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2 comentarios en “Carta de Gio”

  1. Bonita carto¡¡ Mucha fuerza y ánimo la vida es muy bonita.
    Siempre echaremos de menos a las personas que ya no están pero nos quedan los recuerdos.

    Responder

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