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Hace un mes, en la terrible soledad del confinamiento obligado fue enterrado mi padre, contagiado por Covid. Ese que nos ha cuidado a nosotros, sus diez hijos, y a nuestra madre en 65 años de matrimonio, y que estuvo al cuidado cariñoso de un impresionante equipo sanitario del hospital de Cruces, esos últimos 9 días.
Hicieron todo lo que estaba en sus manos, con un corazón grande que les ha ayudado a ir mucho más allá del deber. A ese nivel de compromiso tan diferente que solo describe bien el que sabe de pasión, de compromiso y de amor.
No hay palabras para agradecer su entrega. Conozco esa entrega porque además de mi mujer, dos hijas mías están al pie del cañón como enfermeras.
Creo sinceramente que estamos ante una gran oportunidad, una de esas oportunidades que rara vez ocurren en la vida de una persona. Es un momento perfecto para reflexionar sobre lo que es realmente importante, y tomar nota para que no se nos olvide.

Hasta ahora, el frenético ritmo al que nos vemos sometidos, nos ha impedido en parte utilizar una de las cosas que más nos caracteriza a los humanos, la capacidad de pensar y reflexionar. No sirve de nada correr mucho si no sabemos si la dirección es la correcta, llegaremos lejos, pero no sabemos si al lugar donde queríamos.
Desde hace tiempo, he tratado de utilizar el ámbito del arte y la creatividad para fomentar la reflexión, es un contexto maravilloso para generar una reflexión creativa que promueva unas actitudes más humanas en todos nosotros. La belleza atrae y provoca en el cerebro una serie de estímulos que lo predisponen a la atención, la reflexión y la visión positiva.

Creo que después de esta experiencia que estamos viviendo, se hace aún más necesario generar esos espacios de reflexión creativa e innovadora.
Para mí, esta situación ha sido la oportunidad de ponerle fecha al proyecto sobre el pensamiento creativo al que llevo tiempo dando vueltas desde hace tiempo.
Una vez más se pone de manifiesto que detrás de los grandes problemas, surgen grandes oportunidades. No las desaprovechemos.

Aunque estés en este momento en mitad de la tormenta, trata de tener calma y espera. Dejará de llover, el cielo despejará y volverá la luz, una luz que nos permitirá percibir la maravilla de tantas cosas que no apreciábamos mientras corríamos a ninguna parte.

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